Rock & Ring V: Song For Sonny Liston

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Ayer murió Muhammad Ali. Así que, como ya hemos hablado de él en esta serie, déjenme que hoy rindamos homenaje a… Sonny Liston, cuya (trágica, ¿qué esperaban?) historia está inexorablemente unida a la del hombre conocido como Cassius Clay antes de su conversión al islam.

Verán, Charles Sonny Liston era un boxeador formidable, uno de los mejores campeones de los pesos pesados de la Historia, un verdadero fenómeno, y su gloria hubiese sido mucho mayor de no haberse cruzado en su camino quien se hizo llamar El Más Grande. Liston sólo perdió cuatro de los 54 combates que disputó como profesional. La mitad de sus derrotas fueron ante Ali. Y en ambos casos, con el cetro mundial en juego. Pero vayamos por partes.

Estamos, como decía, ante un personaje de leyenda. Y a ello contribuye que nadie sepa cuándo nació. Conocemos el lugar, Sand Slough, una remota población rural en el condado de St. Francis, Arkansas. Su padre había emigrado allí en 1916 con su segunda esposa, 30 años más joven que él. Tobe Liston había tenido ya 12 hijos con su primera mujer; por su parte, Helen Baskin, la madre de Sonny, había dado a luz una criatura antes de casarse. Con Liston engendró otros 13. Sonny fue el penúltimo en nacer. Imaginen el panorama. En el censo de 1930 su nombre no figuraba junto al resto de su familia. En el de 1940, a Sonny se le atribuían 10 años… Con el tiempo, ante la necesidad de realizar trámites legales, su fecha oficial de nacimiento se estableció en el 8 de mayo de 1932. Pero cuando tres décadas después le arrebató a Floyd Patterson el cinturón mundial de los pesados, su aspecto era el de un hombre bastante mayor. En ello tenían bastante que ver las cicatrices, aún visibles en su cuerpo, de las palizas que le había dado su padre cuando era sólo un niño.

Tan dura fue la infancia del pequeño Sonny junto al viejo Tobe que, cuando su madre los abandonó y se marchó a St. Louis llevándose consigo a algunos de sus hermanos, él se las apañó para comprar un billete de autobús e ir tras ella. Durante el poco tiempo que acudió al colegio, hubo de soportar continuas burlas de sus compañeros a causa de su analfabetismo. Y solo consiguió trabajos esporádicos en condiciones que rozaban la esclavitud. Era poco más que un adolescente cuando la policía empezó a referirse a él como el Bandido de la Camisa Amarilla, el líder de una banda de atracadores a mano armada que llegó a tener atemorizada a media ciudad. En 1950 lo condenaron a cinco años de prisión. Entrar en la cárcel, donde tenía garantizadas tres comidas al día, fue lo mejor que pudo pasarle a Sonny Liston: allí se inició en el boxeo. Y eso cambió su vida. Al menos durante un tiempo.

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Firmó su primer contrato profesional en 1953, tras ver conmutada parte de su condena, pero nunca fue capaz de desligarse por completo del crimen organizado. Cuando no estaba boxeando, Sonny hacía de matón a sueldo del mafioso de turno, lo que en un primer momento le resultó muy útil para conseguir combates con buenas bolsas, pero a largo plazo acabó pasándole factura sin piedad.

Liston ganó sus siete primeras peleas como profesional, las cinco primeras en St. Loius y las dos siguientes en Detroit. En esta última ciudad cayó por primera vez, el 9 de julio de 1954, ante un mediocre púgil local llamado Marty MarshallFue solo una mala noche (o quién sabe si una derrota amañada en las apuestas). El caso es que en los diez años siguientes, Sonny Liston encadenó 29 victorias consecutivas, 19 de ellas por KO, a pesar de un paréntesis de seis meses de vuelta en prisión por golpear a un policía que lo sorprendió forzando un coche que estaba aparcado cerca de su casa. Se convirtió en The Big Bear (El Gran Oso), apodo que le pusieron debido a la extraordinaria longitud de sus brazos: ¡medía 1,84 m de altura y 2,13 de envergadura!. Aunque no excesivamente rápido con los pies, Liston poseía una pegada demoledora con ambos puños, curtidos en batallas mucho más duras que las que libraba sobre el ring. “Sus brazos parecen postes y sus muslos, depósitos de misiles”, escribió el novelista Gilbert Rogin en julio de 1960, tras verle noquear en Denver a Zora Folley en apenas tres asaltos. Folley era hasta ese momento el primer aspirante al título mundial de los pesados, que ya estaba en manos de Floyd Patterson. La prensa pasó a considerar a Liston el “campeón a la espera”. Pero la espera duró dos años, nada menos.

“El boxeo es como las películas”, dijo nuestro hombre  en cierta ocasión. “La gente quiere ver al tipo bueno dándole al malo su merecido. Y para eso tiene que haber siempre un bueno y un malo. También en este deporte.”  Sonny Liston fue siempre el malo de la película. El negro malo. No lo querían ni los suyos. Para muchos negros, era un pésimo ejemplo, alguien de quien avergonzarse. Hasta el extremo de que la  Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) y el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, John F. Kenneddy, presionaron a Patterson para que evitase por todos los medios enfrentarse a Liston.

Pero nadie escapa a su destino. Y el de Sonny Liston era ceñirse el cinturón de los pesos pesados el 25 de septiembre de 1962 en Chicago. Por primera vez en la historia del boxeo, el aspirante ganaba por KO en el primer asalto: habían transcurrido poco más de dos minutos cuando Liston conectó un tremendo gancho de izquierda en la mandíbula de Patterson. Y ahí se acabó el cuento. Al campeón, el negro bueno, el púgil técnico, amable y mediático, su rapidez y versatilidad no le sirvieron de nada frente al ex convicto de Arkansas. En su primer discurso como rey de los pesados, todavía sobre la lona, Liston alardeó de la cantidad de amigos que le habían prometido ir a recibirlo al aeropuerto para salir a celebrarlo. Cuando horas más tarde aterrizó en Philadelphia, donde residía, y vio que solo lo esperaba un puñado de reporteros… decidió mudarse a Denver.

Liston volvió a derrotar a Patterson en la revancha celebrada en Las Vegas al año siguiente. Otra vez por KO, otra vez en el primer asalto. Patterson aguantó en pie cuatro segundos más que la primera vez…  Y eso que el ya campeón tenía serios problemas de alcoholismo, y había visto interrumpida su preparación con varios arrestos y juicios. Nada nuevo tampoco, a decir verdad.

El resto de la historia es más conocido. En su segunda defensa del título, el 25 de febrero del 64 en Miami, Liston cae contra todo pronóstico ante Muhammad Ali (entonces aún Cassius Clay) al inicio del séptimo asalto. Durante los meses siguientes, entrena como nunca lo había hecho y llega pletórico de forma a la revancha, que se celebra in extremis en mayo del año siguiente en la pequeña localidad de Lewinston, Maine, tras un aplazamiento y la sospecha generalizada de que los promotores estaban compinchados con la mafia de Boston, lugar previsto en un primer momento para la celebración de la pelea.

Pero la sombra del amaño jamás desapareció. Y mucho menos cuando, transcurridos apenas un minuto y cuarenta segundos, Sonny Liston se desplomó tras un derechazo aparentemente fallido de Ali. “¡Levántate y lucha, capullo!”, se escuchó gritar al campeón mientras el árbitro, Jersey Joe Walcott, trataba en vano de enviarlo a su rincón. En mitad de un revuelo insólito (la mayor parte de los asistentes aseguraron no haber visto el luego llamado golpe fantasma), Liston comenzó a incorporarse, pero solo para volver a caer de espaldas poco después. A falta de 48 segundos para el final del primer asalto, Walcott paró la pelea y proclamó vencedor a Ali entre abucheos y gritos de “¡Tongo!”

Liston vs Ali

Circulan mil versiones, lecturas y supuestas declaraciones (muchas de ellas contradictorias) de Sonny Liston sobre lo sucedido aquella noche en Lewinston. Probablemente ninguna sea del todo cierta. A día de hoy, una de las teorías más extendidas es que Ali tumbó a Liston de manera legítima, pero que este aprovechó la caída para fingir el KO por miedo a las represalias de los activistas de la Nación del Islam si osaba derrotar al hermano Ali. En cualquier caso, Sonny tardó más de un año en volver a subirse al cuadrilátero y ya nada fue igual ni parecido. Reapareció en Suecia para una  gira de exhibición. De vuelta en Norteamérica, aunque siguió ganando a lo largo de casi un lustro, no lo hizo precisamente aclamado por las multitudes.

Fue Geraldine Chambers, su mujer desde 1950, quien encontró muerto a Sonny Liston en su casa de Las Vegas (era un culo de mal asiento, ya ven), el 5 de enero de 1970. La investigación de la policía concluyó que una sobredosis de heroína acabó con su vida. Pero, una vez más, la controversia rodeó el caso desde el primer momento. Varios conocidos (porque amigos, ya lo sabemos, tenía pocos) aseguran que Sonny les tenía pavor a las agujas y se muestran convencidos de que fue asesinado. Y sobre esto existe otra teoría que no hace sino acrecentar su condición de campeón maldito y perseguido por su pasado: Liston habría pagado con la muerte el no haberse dejado vencer seis meses atrás en Jersey City por Chuck Wepner, tal y como se habría pactado con anterioridad. No solo eso: había castigado a Wepner durante diez asaltos hasta reventarle ambos pómulos. Como quien expía sus pecados. Quizá, como tantas otras cosas, esto tampoco lleguemos a saberlo nunca. Pero imaginen que sea cierto. Supondría la redención ante el también aún hipotético amaño de su revancha con Ali: Sonny Liston habría preferido morir antes que perder la que a la postre fue su última pelea…

Allá por 2004, Mark Knopfler publicó un álbum de fácil digestión y escaso recorrido titulado Shangri La, un trabajo menor en el que sobresale de manera notable Song For Sonny Liston:

“Demasiadas bocas que alimentar en la granja, y Sonny fue el penúltimo en nacer. Su madre se largó y su padre le pegaba. Y, sin amor que lo rodease, creció salvaje… Pero tenía dinamita en ambos puños, Boom-bam, como la puerta del trullo; la campana y la lata y los cuerpos sobre el suelo… Cuidado, el Oso está en la ciudad (…) Postrado en la cama, arrastrando los pies, había droga en sus venas y una pistola sobre la mesilla. Una investigación escasa, él odiaba las agujas pero sabía demasiado… El penúltimo en nacer fue el penúltimo Rey, nada volvió a ser igual sobre el ring…”

So many mouths to feed on the farm
And Sonny was the second to the last one born
His Mamma ran away and his daddy beat him bad
And he grew up wild, good love he never had

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead

Well he hung with the hoods, he wouldn’t stroke the fans
But he had dynamite in both his hands
Boom bam like the slammer door
The bell and the can and the bodies on the floor

Beware
The Bear’s in town
Somebody’s money says the Bear’s going down
Yeah, the Bear never smiles
Sonny’s going down for miles and miles
Sonny’s going down for miles and miles
Yeah

The writers didn’t like him the fight game jocks
With his lowlife backers and his hands like rocks
They didn’t want to have a bogey man
They didn’t like him and he didn’t like them

Black Cadillac, Alligator boots
Money in the pockets of his shark skin suits
Some say the Bear took a flop
They couldn’t believe it when they saw him drop

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead
Yeah

Joe Louis was his hero, he tried to be the same
But a criminal child wears a ball and chain
So the civil rights people didn’t want him on the throne
And the hacks and the cops wouldn’t leave him alone

At the foot of his bed with his feet on the floor
There was dope in his veins and a pistol on the drawer
One lone investigation as such
He hated needles but he knew too much

Criss crossed on his back
Scars from his daddy like slavery tracks
The second last child was the second last King
Never again was it the same in the ring

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead
Yeah

They never could be sure about the day he was born
A motherless child set to working on the farm
And they never could be sure about the day he died
The Bear was the King, they cast aside

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