Esos tipos que cantan como el culo (y me ponen la carne de gallina) vol. 6: Jerry Garcia

Grateful Dead & Jerry Garcia

newsweek.com

El acento gráfico de su apellido se perdió en mitad del Atlántico. El bisabuelo de Jerry era un acomodado empresario coruñés del sector del transporte. A su primogénito, Manuel García, le sedujo más la idea de ver mundo que continuar con el negocio familiar, así que se hizo a la mar durante los primeros años del siglo XX para ganarse la vida como marino mercante. De cuantas ciudades conoció, a Manuel lo sedujo una particular: San Francisco, en pleno proceso de reconstrucción tras el devastador terremoto de 1906. Fijó allí su residencia recién terminada la Primera Guerra Mundial. Encontró trabajo en los ferrocarriles y, a diferencia de su mujer (que jamás llegó a hablar inglés), se adaptó enseguida a California. José Ramón, el hijo mayor de Manuel, se convirtió en Joe el día en que decidió abrazar su vocación musical. Notable saxofonista de jazz, gozó de bastante popularidad en los primeros años 30. Joe Garcia (ya sin tilde) se casó en segundas nupcias con Ruth Clifford, una enfermera de raíces suecas e irlandesas. El 1 de agosto de 1942 nació su segundo hijo, a quien llamaron Jerome John, en homenaje al compositor Jerome Kern, autor, entre otros muchos títulos, de Smoke Gets In Your Eyes o The Way You Look Tonight.

A Jerome en casa lo llamaban Jerry. Cuando tenía apenas cuatro años su hermano mayor le cortó accidentalmente el dedo corazón de la mano derecha. Pocos meses después, durante unas vacaciones familiares, Joe Garcia moría ahogado mientras pescaba en el río Trinity. Así que no fue su padre, sino su abuela materna (con quien vivió hasta la adolescencia) quien introdujo a Jerry en la música, y en particular en el country. De hecho, fue el banjo el primer instrumento que aprendió a tocar.

BaronWolman-2000x2000.jpg

 

Poco después descubrió el rock and roll, la marihuana y la pintura, las otras tres pasiones que marcaron su existencia. Antes de fundar una de las bandas más legendarias de la Historia del rock, Jerry pasó unos meses el ejército tras haberle robado el coche a su propia madre, y se rompió una vértebra tras atravesar el parabrisas en un accidente de tráfico en el que uno de los amigos que viajaban con él perdió la vida. El siniestro provocó que, en sus propias palabras, Garcia empezase por fin a tomarse las cosas en serio, empezando por la música. En 1961 conoció a Robert Hunter, el que acabaría siendo el letrista principal de Grateful Dead. En su primera actuación conjunta se embolsaron cinco dólares cada uno. Mientras mejoraba sus habilidades con la guitarra de manera autodidacta (y siempre rodeado del espeso humo de los canutos que solo dejaba de fumar para dormir), el núcleo de confianza de Jerry fue completándose con el bajista Phil Lesh y el percusionista Bill Kreutzmann. Con ellos llegó también el LSD, el otro elemento que completó la ecuación (al menos hasta que salió a escena la heroína).

No me gusta la música psicodélica. Hay muchos pasajes instrumentales de los primeros discos de los Dead que me resultan soporíferos. Sé que si algún Deadhead lee esto deseará darme una muerte lenta y dolorosa. Sé que a ellos los transportaba a otro estadio mental. Valoro, eso sí, su asombrosa capacidad en directo, donde hicieron camino al andar con la improvisación por bandera. Pero el Jerry Garcia que me agita el pulso y puede incluso llegar a humedecerme los ojos es el que a comienzos de los 70 regresó a sus raíces en dos álbumes redondos,  Workingman’s Dead y American Beauty. Si como guitarrista jamás fue ortodoxo ni un dechado de técnica (aunque su personalidad y lugar en la Historia está fuera de toda duda), como cantante, Garcia tiene muchos menos defensores todavía. A mí la voz frágil que brotaba de su corpachón de oso me parece el contrapunto perfecto a esos solos sentidos que pintaba sobre la marcha. Creo que no hay una versión definitiva de ninguna canción de Grateful Dead. Creo que no la habrá jamás. Cada noche sonaban diferentes, a veces más cerca de la perfección que otras. Pero eso es precisamente lo que hizo grande a Jerry Garcia hasta el 9 de agosto de 1995, cuando un ataque al corazón se lo llevó por delante justo cuando había empezado a tratarse de sus múltiples adicciones.

jerry-garcia-abcnews-go-com

abcnews.go.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s