El premio Nobel y su célebre falta de empatía

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Verán, Dubuque es algo así como la décima ciudad más grande del estado de Iowa. Lo que, desde luego, no la convierte en grande en modo alguno. Su población lleva décadas estabilizada en torno a los 57.000 habitantes. Su mayor atracción son sin duda los Santos Guerreros, el equipo de hockey sobre hielo juvenil, que compite en la USHL “la más importante liga amateur” del país… La mayor empresa de Dubuque es la sucursal de John Deere, en la que curran unas 2.400 personas. Desde 2004 no hay ninguna televisión local, pero sobreviven tres emisoras de radio generalistas y el Telegraph Herald, un diario con una tirada de 30.000 ejemplares…
Es decir, que cuando el martes 12 de noviembre de 1996 el (ya entonces) legendario Bob Dylan se presentó con su banda en el Five Flags Center Arena (el mayor auditorio local, construido veinte años antes, con capacidad para algo más de cinco mil espectadores), probablemente el tiempo se detuvo en todo el maldito condado; el sheriff dejó el teléfono de la comisaría descolgado; y el arzobispo (porque, al contrario que en el resto del estado, los católicos son mayoría en Dubuque y tienen su propia diócesis) suspendió los servicios religiosos del día. Que no creo que fuesen demasiados…
Y lo cierto es que Dylan estaba entonces en buena forma y no defraudó. Tony Garnier (bajo), J.J. Jackson (guitarra), Bucky Baxter (guitarra steel) y David Kemper formaban una banda sólida, más solvente que vistosa, como le gusta al Nobel de Literatura. Este concedió además bastantes de sus grandes éxitos y prolongó su actuación durante más de dos horas. Pero, si no son ustedes fanáticos, se pueden ahorrar la primera, háganme caso. Desplacen el cursor en concreto hasta el minuto 58, que es cuando se desata el infierno. O la gloria, depende de cómo se mire. Porque en la más improbable de las canciones del set, To Ramona, los vecinos más jóvenes de Dubuque se vinieron arriba (literalmente arriba) y empezaron a desfilar por el escenario para bailar, saltar, besar y abrazar al artista, que se lo tomó (en contra de su fama) con muy buen humor. No los he contado pero apuesto a que más de la mitad de la población de una de las ciudades más anodinas de uno de los más anodinos estados de la Unión compartieron escenario aquel día con Bob Dylan. Con el puto Bob Dylan. Compruébenlo por ustedes mismos…

Aquí el concierto completo:

Like A Rolling Stone:

Absolutely Sweet Marie:

 

Highway 61 Revisited:

 

Rainy Day Women:

 

It Ain’t Me, Babe:

 

Ballad Of A Thin Man:

 

Friend Of The Devil (versión de Grateful Dead):

 

To Ramona:

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