Rock & Ring VII: Jack Dempsey

nonpareil_jack_dempsey-remember6-final-resize

Con Jack Dempsey pasa como con el bluesman Sonny Boy Williamson, hay que empezar aclarando a cuál nos referimos. El más conocido de los dos púgiles con ese nombre, nacido en Manassa, Colorado, fue campeón mundial de los pesados entre 1919 y 1926. Icono cultural de su tiempo y poseedor de un estilo agresivo y demoledor, el que consideraremos Dempsey II figura en cualquier ránking histórico como uno de los diez mejores boxeadores de todos los tiempos. Pero el que hoy nos ocupa es el otro, el original, el Jack Dempsey irlandés, paradójicamente apodado The Nonpareil (El Sinigual).

Nacido en la planicie de Curran, condado de Kildare, en diciembre de 1862, John Edward Kelly fue un peso medio de extraordinario talento y vida corta y azarosa. Como tantos compatriotas irlandeses, emigró a los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX. Era apenas un crío cuando se estableció con su familia en Williamsburg, en la actualidad uno de los barrios más cool de Brooklyn, Nueva York. Trabajó en una fábrica de barriles antes de buscarse la vida peleando en el sentido estricto. Participó junto a su hermano Martin en algunas veladas de lucha libre ay finalmente se decidió por el boxeo. En su primera pelea se anunció con el nombre falso de Jack Dempsey, algo muy habitual en aquella época debido a que lo que hoy es un deporte olímpico era entonces una práctica ilegal y, además, bastante mal vista por la sociedad. Kelly, en lo sucesivo conocido como Dempsey, se hizo profesional en 1883. Un año más tarde noqueó al canadiense George Fulijames en Staten Island en el vigésimo segundo (!) asalto de una batalla de la que salió como flamante campeón en dos categorías diferentes, welter (la que por peso le correspondía) y medio.

dempsey

Eran tiempos en los que se peleaba con los puños desnudos o, en el mejor de los casos, enfundados en guantes lisos. Nada de acolchados. En muchos casos, los combates se prolongaban mientras los dos contendientes se mantuviesen en pie. Tampoco existían ni el Consejo, ni la Asociación ni la Federación Internacional. Así que los títulos mundiales eran bastante más oficiosos que hoy en día. Dempsey dominó los pesos medios hasta 1889. Esbelto, apuesto, técnico, rápido de pies y manos y con un gran directo de izquierda, las crónicas cuentan que tumbaba a sus oponentes sin sufrir apenas rasguños. El Sinigual era un tipo afable fuera del ring, alérgico a la egolatría incluso en sus años de mayor popularidad.

En diciembre de 1887, dos días antes de cumplir 25 años, Jack Dempsey se midió a Johnny Reagan en Long Island. La lluvia torrencial que cayó sobre los dos púgiles obligó a cambiar de ring cuando el barro les hizo imposible continuar. The Nonpareil se impuso después de 45 asaltos. No era de los que se rendían… Pero, como buen irlandés,  empinaba el codo con facilidad. El alcohol y su exceso de confianza fueron quizá sus mayores debilidades. No entrenaba demasiado porque su destreza en el ring solía bastarle: tan solo perdió cuatro veces en toda su carrera. En 1889 viajó a San Francisco para medirse a George LaBlanche. Tres años antes, Dempsey había tumbado a LaBlanche en el décimo tercer asalto. En esta ocasión la pelea llegó al trigésimo segundo, y sólo se paró cuando el aspirante lanzó un codazo que le permitió noquear a su rival y, por lo tanto, ganar el combate. Sin embargo, el golpe fue declarado antirreglamentario al mismo tiempo, por lo que Dempsey conservó el título de campeón.

fitzsimmonsdempseynolajan1891fb1

Ya en enero de 1891, El Sinigual se enfrentó en Nueva Orleáns a Bob Ruby Fitzsimmons, probablemente el mejor peso medio de todos los tiempos y, para algunos, incluso el mejor boxeador de la Historia libra por libra. Fitzsimmons, primer boxeador en conseguir al mismo tiempo el cetro de los pesos medios, semipesados y pesados (y campeón más ligero de esta última categoría) llevó la iniciativa desde el principio e hizo besar la lona a Jack Dempsey nada menos que trece veces en otros tantos asaltos. Pese a que El Rubí lo conminó a darse por vencido, el irlandés demostró su extraordinario concepto del boxeo levantándose cada vez con más dificultad y repitiendo que “un campeón nunca se rinde”. Por fin, un golpe en la garganta (del que padecería secuelas durante el resto de su vida) acabó de derrotar a Jack Dempsey.
Tenía solo 28 años cuando The Nonpaeil cayó ante Fitzsimmons, pero apenas disputó tres combates más en los cuatro años que siguió en activo. La tuberculosis ya lo estaba matando cuando en enero de 1895 se subió al ring en Coney Island para enfrentarse a Tommy Ryan, futuro campeón mundial e invicto hasta la fecha. Ryan ganó por ko técnico en el cuarto asalto a un Jack Dempsey debilitado, semi borracho y fuera de forma que, tal y como se cuenta en esta crónica de la velada, había pasado de ídolo indómito a una lastimosa sombra de sí mismo en muy poco tiempo. Dempsey murió el 2 de noviembre de aquel mismo año en la casa que sus suegros tenían en Portland, Oregón. Tenía 32 años.

Scythian es una banda de rock celta originaria de Washington DC, aunque con raíces en Irlanda. En su cuarto trabajo de estudio, American Shanty (2011), aparece una entusiasta semblanza de Jack Dempsey: “Crecí como un luchador, mi maestro fueron las calles, donde el sabor de la sangre en la boca nunca era descartable. Estos puños se hicieron de hierro, pero nunca para robar, así que seguí el consejo de un buscavidas y navegué con destino a Boston. Desde luego no sé bailar y mucho menos cantar bien, pero ponme delante a un yankee y lo sacaré del ring a puñetazos…”

 

Scythian – Jack Dempsey

Well my father was a drunkard
And my stepma was a nag
And life in the streets of Dublin
Was nothing about to brag

With the work lines getting longer
And hunger on the breeze
Met a carney from Killarney
And he sang these words to me

Hey ho diddle-ee dee
If it’s free you want to be
Jump the ship to Boston
Fight a Yankee in the ring

Well I grew up as a fighter
My teacher was the streets
Where the taste of blood in your mouth
Was never out of reach

These fists were made of iron
But never made to steal
So I followed the words of a carney
And to Boston I did sail
So I slept under bridges
And jumped a train or three
An honest day’s work
Won’t take a Mick like me

I surely couldn’t dance
And hell if I could sing
But I’d pistol whip a Yankee
If you just put me in the ring

The brawlin’ turned to fightin’
And the bruises turned to gold
The hunger turned to pride
As the wins began to roll

And I think about the carney
Who sang the distant chord
If you go and fight the Yankees
You’ll be champion of the world!

Anuncios

Rock & Ring VI: Iron Mike’s Main Man’s Last Request

mike_tyson_iphone_5

En mi caso, todo empezó con Mike Tyson. Supongo que porque hasta entonces no había visto boxear más que en las películas de Rocky. Es decir, no había visto boxear. Como cualquier crío, era fácilmente impresionable. Así que aquella insólita conversación en el ascensor entre mi padre y nuestra vecina de planta, la adorable señora Teresa (que en gloria esté) hizo saltar mis alarmas:

-Pues yo hoy voy a trasnochar para ver el combate.

-No sabía que le gustase a usted el boxeo, Teresa…

-¿A mí? Me chifla. Desde que era una cría. En Madrid por aquel entonces había mucha afición.

-Claro que la había, si yo soy del Barriochamberí… (mi padre aprovechaba la más mínima ocasión para recordar que había nacido durante un bombardeo, en plena Guerra Civil, en el lugar donde se inventó la chulería)

-Ah, pues es que hoy dan el combate de Tyson…

Táison?

-Sí. Un negro que pega como un mulo. Muy jovencito aún. Pero pega como un animal el muchacho.

Como un animal, había dicho aquella respetable anciana de maneras dulces y elegantes. Como un mulo, para ser más precisos. Aquello tenía que verlo.

Hace solo unos días leí en una columna que el boxeo ha salvado muchas más vidas de las que se ha cobrado. Es una verdad como un templo. Y el de Michael Gerard Tyson es un buen ejemplo. A su padre no llegó a conocerlo. Su madre se quedó sin trabajo y deambuló con el pequeño Mike y sus dos hermanos mayores por casas sin agua, calefacción o electricidad de las que tarde o temprano siempre los acababan echando. Mike dejó de ir al colegio con apenas siete años, harto de que se burlasen de él por su ceceo y por esconderse siempre detrás de su hermana Niecey. A los diez fue detenido por primera vez por robar una tarjeta de crédito. A los once ya participaba en peleas de apuestas en fumaderos clandestinos de Brooklyn. A los trece entró en un reformatorio y de allí lo enviaron a otro aún más estricto por haberle pegado a su compañero de celda. Entre rejas conoció al ex boxeador Bobby Stewart, que se convirtió en su primer mentor deportivo. Meses más tarde, Tyson se puso en manos de Cus D’Amato, que había entrenado al ex campeón de los pesados y medalla de oro olímpica Floyd Patterson. En su gimnasio de Catskill, Nueva York, comenzó a forjarse la leyenda de Iron Mike.

1479834015_356342_1479834129_noticia_normal

Tyson se erigió en el campeón mundial de los pesados más joven de la Historia del boxeo. Tenía apenas 20 años, cuatro meses y 22 días cuando se hizo con los cinturones del Consejo, la Asociación y la Federación al derrotar a Trevor Berbick en el Hotel Hilton de Las Vegas. Berbick no era un cualquiera precisamente. Cinco años atrás en Bahamas había jubilado nada menos que a Muhammad Ali. Pero aquel 22 de noviembre de 1986 los comentaristas lo vieron venir desde el primer momento  “¡Va a caer, créanme, amigos, Berbick va a caer muy pronto!”, vaticinaba Larry Merchant en la HBO después de que Mike Tyson hubiese lanzado apenas un par de buenas combinaciones. La pelea sé paró a los veinticinco segundos del segundo asalto por KO técnico. Era la vigésimo octava victoria de Tyson en otros tantos combates como profesional. La vigésimo sexta por la vía rápida…

En los cuatro años siguientes, Tyson defendió con éxito su triple corona hasta en nueve ocasiones. Su fama creció hasta ser sólo comparable a su pegada. Hasta Lou Reed mencionó a Iron Mike en Hold On, una de las joyas de su obra maestra New York (1989). Mientras, aquí en España se acuñó un ridículo y fraudulento apodo alternativo, el de El Terror del Garden

Pero cuando Tyson parecía indestructible, su meteórica carrera se hizo añicos el día menos pensado. El menos pensado de todos. El 11 de febrero de 1990 en Tokio. Y es que su pelea ante James Buster Douglas parecía un mal chiste. Las pocas apuestas que se aceptaban (solo en el Hotel Casino The Mirage de Las Vegas se atreveron a poner dinero) estaban 42-1 en contra de Douglas, que de destructor tenía lo justo. Pero la cosa no acababa ahí. La victoria del campeón se daba por segura hasta el punto de que su siguiente defensa del título estaba ya programada para el 18 de junio en Atlantic City frente a Evander Holyfield, que había reservado un asiento en primera fila del Tokio Dome para no perder detalle de aquella pantomima.

Es verdad que los demonios de Mike Tyson ya habían asomado para entonces. Ya había tenido sus trifulcas con Don King y con su mánager, Bill Cayton. También se había divorciado de la actriz Robin Givens, que lo había acusado de malos tratos. Y por lo visto llevaba días manteniendo relaciones sexuales con las camareras de su hotel en Tokio, del que solo salía para entrenar de mala gana. Tyson era la antítesis del héroe americano pero, aún así, nadie lo vio venir. No tan pronto, al menos. Ni siquiera  cuando Buster Douglas se plantó en el décimo asalto de una pelea que se preveía corta. Sorprendentemente fresco (y recuperado de una caída en el octavo asalto en la que gozó de un conteo generosamente lento por parte del árbitro), el púgil de Ohio tanteó con una serie de directos de izquierda para, acto seguido, levantar un gancho de derecha que estalló en el mentón de su oponente. El campeón se tambaleó y Douglas, que había perdido a su madre tres semanas atrás, supo que estaba ante la oportunidad de su vida. Volvió a lanzar la izquierda por fuera y una segunda derecha brutal con la que acabó todo. Mike Tyson se fue a la lona noqueado por primera vez en 38 combates. Para estupefacción general, se dejaba en Japón el título mundial de los pesados.

Por supuesto, Buster Douglas cayó ante Evander Holyfield en su única defensa del campeonato, finalmente retrasada hasta octubre. Por su parte, en su regreso al cuadrilátero, Tyson liquidó a Henry Tillman en el primer asalto, apenas cuatro meses después del Tokiogate. Sin embargo, ya nada volvió a ser como hasta entonces. Ganó sus tres siguientes combates, pero mientras esperaba por una oportunidad para disputarle el cinturón a Holyfield, fue acusado, juzgado y condenado a seis años de prisión por violar a una joven modelo de 18 años la habitación de un hotel de Indianápolis (algo que él siempre negó). Tyson estaba acabado. Su doble derrota ante Holyfield a finales de 1996 y en junio de 1997 (la del vergonzoso mordisco y toda la trifulca posterior) no hizo sino atestiguarlo. Y sus regresos posteriores constituyeron un epílogo del todo innecesario.

TYSON PUNCHES HOLYFIELD IN WBA HEAVYWEIGHT TITLE

Mike Tyson nunca tuvo la clase sobre el ring de un Ali o un Sugar Ray Robinson, pero sí fue el campéon más temido de su tiempo. En julio de 2004, pocos días antes de que cayese por KO en el cuarto asalto ante Danny Williams en el penúltimo combate de su carerra, el cantautor Todd Snider publicó Eat Nashville Skyline, el séptimo álbum de su carrera. En él había una hilarante, a la vez tierna pero sobre todo sarcástica canción inspirada en la figura del boxeador, Iron Mike’s Main Man’s Last Request, escrita desde el punto de vista del supuesto chico de los recados de un Tyson en sus días de decadencia: “Tranquilo, colega, todo va a salir bien. Debí haberte advertido que en cuanto hicieses dinero la vida iba a tratarte de este modo. Olvida a tu primera mujer, era una zorra y su madre también… Siempre serás el campeón, todo el mundo lo sabe, venga, tío, cojamos el Porsche y vayamos al club de streaptease… Vamos, campeón, solo son 300 dólares, y solo te los pido hasta que mi hermano esté mejor. Yo haría lo mismo por ti si pudiese y lo necesitases, eso es la amistad después de todo, ¿no? Vamos, hombre, no te enfades, al menos no conmigo… Acuérdate de quién lavaba los diez coches que tienes en el garaje… ¡Yo, maldita sea, Mike! ¡Yo!”

Iron Mike’s Main Man’s Last Request (Todd Snider)

Hey little buddy
Don’t even worry
Everything is gonna be O.K.
I could have told you when you started making
Money that the world was going to treat you This way.
Forget your first wife, she was no good for You,
she was a gold-digging b**** and her mom Was too.

Hey, Iron Mike… don’t let them get you down

Hey, little buddy
Don’t look uneasy
You just keep your eyes fixed on this fight
If that mean ‘old Don King
Don’t give you back all of your money
I say you and I, we go and take it back some night.

Your still the champion and everybody knows you are.
Come on Iron Mike, let’s take the Porsche to the t***y-bar.

Come on champ! Come on champ!

All i’m asking for is 300 dollars and that’s
Only til my brother straightens out
I would do this for you if I could and you
Needed me to… ain’t that what friendships all about?
Hey, little buddy
Don’t get angry
God please at least not a me
You know that i am right behind you
All the way, old ‘compadre
You just say whatever you want to, and i’ll Agree

Who washed every car in this 10 car garage?
Who caries the boombox and the entourage?
Me Mike, Goddammit… me!

Rock & Ring V: Song For Sonny Liston

Sonny-Liston151.jpg

Ayer murió Muhammad Ali. Así que, como ya hemos hablado de él en esta serie, déjenme que hoy rindamos homenaje a… Sonny Liston, cuya (trágica, ¿qué esperaban?) historia está inexorablemente unida a la del hombre conocido como Cassius Clay antes de su conversión al islam.

Verán, Charles Sonny Liston era un boxeador formidable, uno de los mejores campeones de los pesos pesados de la Historia, un verdadero fenómeno, y su gloria hubiese sido mucho mayor de no haberse cruzado en su camino quien se hizo llamar El Más Grande. Liston sólo perdió cuatro de los 54 combates que disputó como profesional. La mitad de sus derrotas fueron ante Ali. Y en ambos casos, con el cetro mundial en juego. Pero vayamos por partes.

Estamos, como decía, ante un personaje de leyenda. Y a ello contribuye que nadie sepa cuándo nació. Conocemos el lugar, Sand Slough, una remota población rural en el condado de St. Francis, Arkansas. Su padre había emigrado allí en 1916 con su segunda esposa, 30 años más joven que él. Tobe Liston había tenido ya 12 hijos con su primera mujer; por su parte, Helen Baskin, la madre de Sonny, había dado a luz una criatura antes de casarse. Con Liston engendró otros 13. Sonny fue el penúltimo en nacer. Imaginen el panorama. En el censo de 1930 su nombre no figuraba junto al resto de su familia. En el de 1940, a Sonny se le atribuían 10 años… Con el tiempo, ante la necesidad de realizar trámites legales, su fecha oficial de nacimiento se estableció en el 8 de mayo de 1932. Pero cuando tres décadas después le arrebató a Floyd Patterson el cinturón mundial de los pesados, su aspecto era el de un hombre bastante mayor. En ello tenían bastante que ver las cicatrices, aún visibles en su cuerpo, de las palizas que le había dado su padre cuando era sólo un niño.

Tan dura fue la infancia del pequeño Sonny junto al viejo Tobe que, cuando su madre los abandonó y se marchó a St. Louis llevándose consigo a algunos de sus hermanos, él se las apañó para comprar un billete de autobús e ir tras ella. Durante el poco tiempo que acudió al colegio, hubo de soportar continuas burlas de sus compañeros a causa de su analfabetismo. Y solo consiguió trabajos esporádicos en condiciones que rozaban la esclavitud. Era poco más que un adolescente cuando la policía empezó a referirse a él como el Bandido de la Camisa Amarilla, el líder de una banda de atracadores a mano armada que llegó a tener atemorizada a media ciudad. En 1950 lo condenaron a cinco años de prisión. Entrar en la cárcel, donde tenía garantizadas tres comidas al día, fue lo mejor que pudo pasarle a Sonny Liston: allí se inició en el boxeo. Y eso cambió su vida. Al menos durante un tiempo.

Sonny-Liston58_RING

Firmó su primer contrato profesional en 1953, tras ver conmutada parte de su condena, pero nunca fue capaz de desligarse por completo del crimen organizado. Cuando no estaba boxeando, Sonny hacía de matón a sueldo del mafioso de turno, lo que en un primer momento le resultó muy útil para conseguir combates con buenas bolsas, pero a largo plazo acabó pasándole factura sin piedad.

Liston ganó sus siete primeras peleas como profesional, las cinco primeras en St. Loius y las dos siguientes en Detroit. En esta última ciudad cayó por primera vez, el 9 de julio de 1954, ante un mediocre púgil local llamado Marty MarshallFue solo una mala noche (o quién sabe si una derrota amañada en las apuestas). El caso es que en los diez años siguientes, Sonny Liston encadenó 29 victorias consecutivas, 19 de ellas por KO, a pesar de un paréntesis de seis meses de vuelta en prisión por golpear a un policía que lo sorprendió forzando un coche que estaba aparcado cerca de su casa. Se convirtió en The Big Bear (El Gran Oso), apodo que le pusieron debido a la extraordinaria longitud de sus brazos: ¡medía 1,84 m de altura y 2,13 de envergadura!. Aunque no excesivamente rápido con los pies, Liston poseía una pegada demoledora con ambos puños, curtidos en batallas mucho más duras que las que libraba sobre el ring. “Sus brazos parecen postes y sus muslos, depósitos de misiles”, escribió el novelista Gilbert Rogin en julio de 1960, tras verle noquear en Denver a Zora Folley en apenas tres asaltos. Folley era hasta ese momento el primer aspirante al título mundial de los pesados, que ya estaba en manos de Floyd Patterson. La prensa pasó a considerar a Liston el “campeón a la espera”. Pero la espera duró dos años, nada menos.

“El boxeo es como las películas”, dijo nuestro hombre  en cierta ocasión. “La gente quiere ver al tipo bueno dándole al malo su merecido. Y para eso tiene que haber siempre un bueno y un malo. También en este deporte.”  Sonny Liston fue siempre el malo de la película. El negro malo. No lo querían ni los suyos. Para muchos negros, era un pésimo ejemplo, alguien de quien avergonzarse. Hasta el extremo de que la  Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) y el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, John F. Kenneddy, presionaron a Patterson para que evitase por todos los medios enfrentarse a Liston.

Pero nadie escapa a su destino. Y el de Sonny Liston era ceñirse el cinturón de los pesos pesados el 25 de septiembre de 1962 en Chicago. Por primera vez en la historia del boxeo, el aspirante ganaba por KO en el primer asalto: habían transcurrido poco más de dos minutos cuando Liston conectó un tremendo gancho de izquierda en la mandíbula de Patterson. Y ahí se acabó el cuento. Al campeón, el negro bueno, el púgil técnico, amable y mediático, su rapidez y versatilidad no le sirvieron de nada frente al ex convicto de Arkansas. En su primer discurso como rey de los pesados, todavía sobre la lona, Liston alardeó de la cantidad de amigos que le habían prometido ir a recibirlo al aeropuerto para salir a celebrarlo. Cuando horas más tarde aterrizó en Philadelphia, donde residía, y vio que solo lo esperaba un puñado de reporteros… decidió mudarse a Denver.

Liston volvió a derrotar a Patterson en la revancha celebrada en Las Vegas al año siguiente. Otra vez por KO, otra vez en el primer asalto. Patterson aguantó en pie cuatro segundos más que la primera vez…  Y eso que el ya campeón tenía serios problemas de alcoholismo, y había visto interrumpida su preparación con varios arrestos y juicios. Nada nuevo tampoco, a decir verdad.

El resto de la historia es más conocido. En su segunda defensa del título, el 25 de febrero del 64 en Miami, Liston cae contra todo pronóstico ante Muhammad Ali (entonces aún Cassius Clay) al inicio del séptimo asalto. Durante los meses siguientes, entrena como nunca lo había hecho y llega pletórico de forma a la revancha, que se celebra in extremis en mayo del año siguiente en la pequeña localidad de Lewinston, Maine, tras un aplazamiento y la sospecha generalizada de que los promotores estaban compinchados con la mafia de Boston, lugar previsto en un primer momento para la celebración de la pelea.

Pero la sombra del amaño jamás desapareció. Y mucho menos cuando, transcurridos apenas un minuto y cuarenta segundos, Sonny Liston se desplomó tras un derechazo aparentemente fallido de Ali. “¡Levántate y lucha, capullo!”, se escuchó gritar al campeón mientras el árbitro, Jersey Joe Walcott, trataba en vano de enviarlo a su rincón. En mitad de un revuelo insólito (la mayor parte de los asistentes aseguraron no haber visto el luego llamado golpe fantasma), Liston comenzó a incorporarse, pero solo para volver a caer de espaldas poco después. A falta de 48 segundos para el final del primer asalto, Walcott paró la pelea y proclamó vencedor a Ali entre abucheos y gritos de “¡Tongo!”

Liston vs Ali

Circulan mil versiones, lecturas y supuestas declaraciones (muchas de ellas contradictorias) de Sonny Liston sobre lo sucedido aquella noche en Lewinston. Probablemente ninguna sea del todo cierta. A día de hoy, una de las teorías más extendidas es que Ali tumbó a Liston de manera legítima, pero que este aprovechó la caída para fingir el KO por miedo a las represalias de los activistas de la Nación del Islam si osaba derrotar al hermano Ali. En cualquier caso, Sonny tardó más de un año en volver a subirse al cuadrilátero y ya nada fue igual ni parecido. Reapareció en Suecia para una  gira de exhibición. De vuelta en Norteamérica, aunque siguió ganando a lo largo de casi un lustro, no lo hizo precisamente aclamado por las multitudes.

Fue Geraldine Chambers, su mujer desde 1950, quien encontró muerto a Sonny Liston en su casa de Las Vegas (era un culo de mal asiento, ya ven), el 5 de enero de 1970. La investigación de la policía concluyó que una sobredosis de heroína acabó con su vida. Pero, una vez más, la controversia rodeó el caso desde el primer momento. Varios conocidos (porque amigos, ya lo sabemos, tenía pocos) aseguran que Sonny les tenía pavor a las agujas y se muestran convencidos de que fue asesinado. Y sobre esto existe otra teoría que no hace sino acrecentar su condición de campeón maldito y perseguido por su pasado: Liston habría pagado con la muerte el no haberse dejado vencer seis meses atrás en Jersey City por Chuck Wepner, tal y como se habría pactado con anterioridad. No solo eso: había castigado a Wepner durante diez asaltos hasta reventarle ambos pómulos. Como quien expía sus pecados. Quizá, como tantas otras cosas, esto tampoco lleguemos a saberlo nunca. Pero imaginen que sea cierto. Supondría la redención ante el también aún hipotético amaño de su revancha con Ali: Sonny Liston habría preferido morir antes que perder la que a la postre fue su última pelea…

Allá por 2004, Mark Knopfler publicó un álbum de fácil digestión y escaso recorrido titulado Shangri La, un trabajo menor en el que sobresale de manera notable Song For Sonny Liston:

“Demasiadas bocas que alimentar en la granja, y Sonny fue el penúltimo en nacer. Su madre se largó y su padre le pegaba. Y, sin amor que lo rodease, creció salvaje… Pero tenía dinamita en ambos puños, Boom-bam, como la puerta del trullo; la campana y la lata y los cuerpos sobre el suelo… Cuidado, el Oso está en la ciudad (…) Postrado en la cama, arrastrando los pies, había droga en sus venas y una pistola sobre la mesilla. Una investigación escasa, él odiaba las agujas pero sabía demasiado… El penúltimo en nacer fue el penúltimo Rey, nada volvió a ser igual sobre el ring…”

So many mouths to feed on the farm
And Sonny was the second to the last one born
His Mamma ran away and his daddy beat him bad
And he grew up wild, good love he never had

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead

Well he hung with the hoods, he wouldn’t stroke the fans
But he had dynamite in both his hands
Boom bam like the slammer door
The bell and the can and the bodies on the floor

Beware
The Bear’s in town
Somebody’s money says the Bear’s going down
Yeah, the Bear never smiles
Sonny’s going down for miles and miles
Sonny’s going down for miles and miles
Yeah

The writers didn’t like him the fight game jocks
With his lowlife backers and his hands like rocks
They didn’t want to have a bogey man
They didn’t like him and he didn’t like them

Black Cadillac, Alligator boots
Money in the pockets of his shark skin suits
Some say the Bear took a flop
They couldn’t believe it when they saw him drop

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead
Yeah

Joe Louis was his hero, he tried to be the same
But a criminal child wears a ball and chain
So the civil rights people didn’t want him on the throne
And the hacks and the cops wouldn’t leave him alone

At the foot of his bed with his feet on the floor
There was dope in his veins and a pistol on the drawer
One lone investigation as such
He hated needles but he knew too much

Criss crossed on his back
Scars from his daddy like slavery tracks
The second last child was the second last King
Never again was it the same in the ring

He had a left like Henry’s hammer
A right like Betty Bamalam
Rode with the muggers in the dark and dread
And all them sluggers went down like lead
Yeah

They never could be sure about the day he was born
A motherless child set to working on the farm
And they never could be sure about the day he died
The Bear was the King, they cast aside

Rock & Ring IV: Who Killed Davey Moore?

moore1

Bob Dylan es el autor de la más famosa canción jamás escrita sobre un boxeador. Como todo el mundo sabe a estas alturas, Hurricane, incluida en su álbum Desire, de 1976, narra la historia de Rubin Carter, un peso medio cuya carrera se vio truncada de cuajo cuando fue acusado de un triple crimen del que siempre se declaró inocente. Tardó casi treinta años en que la Justicia le diese la razón. Yo tuve la oportunidad de coincidir una vez en persona con el Huracán, hace ahora once años, cuando vivía en Nueva York. El día del 65 cumpleaños de Dylan fui al BB King Blues Club a ver una banda tributo llamada Highway 61 Revisited, y resultó que Carter estaba entre los asistentes. Cuando interpretaron su canción, el líder del grupo le invitó a subir al escenario. El momento puede verse al final de esta necrológica que hice para la TVG cuando se supo de su muerte, en abril de 2014. Yo mismo grabé los planos con los que acaba el clip.

http://www.crtvg.es/informativos/morreu-rubin-carter-o-hurricane-de-bob-dylan-799034

Pero en realidad esta entrada es para hablar de una canción y un púgil bastante menos conocidos que Hurricane

Mäki_vs._Moore

David Schultz Moore nació en Lexington, un pequeño pueblo de Ohio, el día de Todos los Santos de 1933. Su padre, pastor protestante, le inculcó desde muy pequeño profundos valores religiosos.

Davey, que era como lo llamaban sus amigos, se estrenó como boxeador profesional el 11 de mayo de 1953, cuando aún no había cumplido 20 años. Se impuso a los puntos a un tal Willie Reece, que ese mismo día puso fin a su carrera con un sonrojante palmarés de dos derrotas en otras tantas peleas. Por suparte, Moore fue haciéndose un hueco entre las promesas del peso pluma: en el 54 conquistó el título estatal, y el 18 de marzo del 59  se proclamó campéon del mundo en Los Ángeles al arrebatarle el cinturón al nigeriano Hogan Kid Bassey, tras trece durísimos asaltos resumidos en esta imagen. Moore tenía apenas 25 años, pero en casa lo esperaban ya una esposa y cinco hijos.

Moore-Bassey

Era un púgil rápido y muy agresivo, casi callejero. Jamás rehuía el cuerpo a cuerpo ni el intercambio de golpes. Su pegada era tan formidable que se ganó el sobrenombre de El Rifle de Springfield, pues había establecido allí su residencia, a apenas hora y media de su localidad natal. En una época en la que el boxeo se estaba internacionalizando y los pesos ligeros empezaban a estar copados por extranjeros ilustres, Moore era un caso atípico. Un representante del viejo orgullo estadounidense.

Davey retuvo el título en la revancha contra Bassey, celebrada cinco meses después, y en las cuatro ocasiones siguientes que lo puso en juego. Alternó esas defensas con combates de exhibiciónque lo llevaron a pelear por medio mundo: México, Venezuela, Japón, Reino Unido, Francia, Finlandia, Italia o España, donde el 21 de enero del 61 venció por KO técnico en el viejo Palacio de los Deportes de Madrid al ídolo local Exuperancio Fred Galiana Díaz. Aquellas giras, que hoy resultarían insólitas, movían bolsas infinitamente superiores a las que un peso pluma americano conseguía en su país. Incluso siendo el campeón del mundo.

Davey Moore defendió su corona por sexta vez el 21 de marzo de 1963 frente al cubano-mexicano Ultiminio Azúcar Ramos Zaqueira. La velada, retransmitida en directo por televisión para todo el país, se celebró en el entonces recién construido estadio del equipo de béisbol de Los Ángeles, los Dodgers, con capacidad para más de cincuenta mil espectadores. Sugar Ramos, nacido en Matanzas y metido a boxeador cuando apenas era un adolescente, arrastraba consigo el lado más dramático de este deporte: cinco años atrás, en La Habana, su duodécima victoria en doce combates se había teñido de tragedia cuando un mal golpe había acabado con la vida de su oponente, José El Tigre Blanco. Ramos, que asegura que desde entonces nunca más ha podido dormir solo, huyó a México escapando del castrismo. La de Los Ángeles ante Davey Moore era la oportunidad de su carrera.

En realidad, la pelea tenía que haberse producido en julio del año anterior, pero entonces una gigantesca tormenta tropical había sacudido el sur de California y obligado a la suspensión del evento. Se diría que el destino trataba de evitarse a sí mismo, consciente de su fatalidad. Pero aquel primer día de la primavera del 63, las nubes no hicieron acto de presencia y la velada, que incluía otros cuatro combates, se celebró sin contratiempos… Hasta que en el décimo asalto, Sugar Ramos conectó un zurdazo que hizo tambalearse al Rifle. Quedaba menos de un minuto para que sonase la campana y el cubano vio el cielo abierto. Su feroz ataque posterior hizo besar la lona al campéon, que aún así logró ponerse en pie y terminar el round a duras penas. Pero al comprobar los problemas que tenía Moore para llegar a su esquina, el árbitro paró la pelea y proclamó vencedor a Ramos .

Una vez en el vestuario, la situación pareció normalizarse. Había perdido el cinturón pero no su buen humor, así que Davey Moore atendió a los medios e incluso posó de esta guisa en la que sería su última fotografía.

Moore-pre muerto

Instantes después, El Rifle de Springfield se desplomó. Al ser noqueado por su rival, Moore se había golpeado la base del cuello contra una de las cuerdas del ring, lo que le había causado daños neuronales que le provocaron un estado de coma profundo. Tres días después, murió en el hospital.

Un joven Bob Dylan en pleno apogeo de su etapa como cantautor folk vio aquel combate por televisión, muy probablemente desde Nueva York. Dylan es hoy un gran aficionado al boxeo, admirador confeso de Manny Pacquiao entre otros. Probablementa también lo fuese entonces, pero el terrible desenlace de aquella pelea le hizo formularse una serie de preguntas que canalizó en una de sus protest songs menos conocidas. Who Killed Davey Moore? no aparece en ninguno de sus discos de estudio, y apenas la interpretó en ocho ocasiones entre 1963 y 1964, por lo que la mayoría de los mortales no supimos de su existencia hasta la publicación del primer volumen de sus Bootleg Series, en 1991. En ella, Dylan da voz a todas las partes involucradas: el apostador, el árbitro, el espectador, el cronista deportivo, el entrenador y el propio oponente de Moore, sin que ninguno de ellos estén dispuestos a asumir la menor responsabilidad ante lo sucedido. “Yo le golpée, es cierto, pero eso es por lo que me pagan. Así que no lo llames asesinato, no lo llames crimen”, dice Sugar Ramos por boca de Dylan, “fue el destino, fue la voluntad de Dios”.

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not I,” says the referee
“Don’t point your finger at me
I could’ve stopped it in the eighth
An’ maybe kept him from his fate
But the crowd would’ve booed, I’m sure
At not gettin’ their money’s worth
It’s too bad he had to go
But there was a pressure on me too, you know
It wasn’t me that made him fall
No, you can’t blame me at all”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not us,” says the angry crowd
Whose screams filled the arena loud
“It’s too bad he died that night
But we just like to see a fight
We didn’t mean for him t’ meet his death
We just meant to see some sweat
There ain’t nothing wrong in that
It wasn’t us that made him fall
No, you can’t blame us at all”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not me,” says his manager
Puffing on a big cigar
“It’s hard to say, it’s hard to tell
I always thought that he was well
It’s too bad for his wife an’ kids he’s dead
But if he was sick, he should’ve said
It wasn’t me that made him fall
No, you can’t blame me at all”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not me,” says the gambling man
With his ticket stub still in his hand
“It wasn’t me that knocked him down
My hands never touched him none
I didn’t commit no ugly sin
Anyway, I put money on him to win
It wasn’t me that made him fall
No, you can’t blame me at all”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not me,” says the boxing writer
Pounding print on his old typewriter
Sayin’, “Boxing ain’t to blame
There’s just as much danger in a football game”
Sayin’, “Fistfighting is here to stay
It’s just the old American way
It wasn’t me that made him fall
No, you can’t blame me at all”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

“Not me,” says the man whose fists
Laid him low in a cloud of mist
Who came here from Cuba’s door
Where boxing ain’t allowed no more
“I hit him, yes, it’s true
But that’s what I am paid to do
Don’t say ‘murder,’ don’t say ‘kill’
It was destiny, it was God’s will”

Who killed Davey Moore
Why an’ what’s the reason for?

Rock & Ring III: Boxing (Muhammad Ali)

CLAY LISTON

AP Photo/John Rooney, File

Sobre Muhammad Ali no debería extenderme demasiado porque su historia ha sido contada cientos de veces. Compartimos cumpleaños, el 17 de enero, aunque él tiene ya 74. Para muchos es el mejor boxeador de todos los tiempos. En cualquier caso comparte el Olimpo con Rocky Marciano, Joe Louis o Ray Robinson. Ali nació en Louisville, Kentucky, con el nombre de Cassius Marcellus Clay jr. Todavía se llamaba así cuando, con 22 años, le arrebató el título de los pesos pesados a Sonny Liston (otro de los más grandes entre los grandes) el 25 de febrero de 1964 en Miami. Cuando el nuevo campeón se volvió a medir con Liston en la habitual revancha, en mayo del año siguiente, ya se había convertido al Islam y respondía por Muhammad Ali. El combate, en el que se sacó la fotografía más famosa de la historia del boxeo, duró menos de dos minutos. Ali venció por KO en el primer asalto pero muchos aún mantienen hoy día que la pelea fue amañada y Liston se dejó caer tras un golpe fantasma de su oponente.

Ali & Farrrakhan On Saviour's Day, 1966

AP Photo/John Rooney, File


En los años siguientes, Ali construyó su leyenda sobre el ring y se convirtió en un personaje muy controvertido fuera de él. Se negó a alistarse en las fuerzas armadas durante la Guerra de Vietnam y ejerció de imagen pública de la Nación del Islam, la organización político-religiosa de los musulmanes afroamericanos. Para muchos, un grupo extremista y peligroso. Ali vio cómo le retiraban el pasaporte y la licencia para boxear en todos los estados de la Unión durante casi cuatro años. Cuando regresó a los cuadriláteros lo hizo bajo de forma. Tardó casi otro lustro en recuperar el cinturón de rey de los pesados. Fue el 30 de octubre de 1974 en Kinshasha, Zaire, en otra legendaria pelea, esta vez frente a George Foreman. Sin embargo, el gran rival de Ali en esta segunda etapa de su carrera fue Joe Frazier: el primero en derrotarle (el 8 de marzo de 1971 en Nueva York en el que se conoce como El Combate del Siglo), y su oponente en su última gran victoria (el 1 de octubre de 1975 en Manila).
Pero la canción que sigue tiene otro protagonista. Se llamaba Howard Cossell y retransmitió, con un estilo apasionado (y crítico) que acabaría creando escuela, muchas de las grandes peleas de Cassius Clay/Muhammad Ali y sus principales contrincantes. A Cossell le pasó un poco como a San Pablo camino de Damasco: a raíz del trágico desenlace del combate entre Boom Boom Mancini y Duk Koo Kim en 1982 (véase primera entrega de esta serie), renegó del boxeo. Y lo hizo pocos meses después de que Ali hubiese anunciado su retirada.

MTE5NDg0MDU0OTMzMzA4OTQz

Boxing, es el tema con el que Ben Folds Five cerraron su álbum homónimo de debut en 1995. Está escrita en forma de carta, una carta ficticia dirigida por Ali a Howard Cossell: “A veces me golpeo a mí mismo tan fuerte como puedo. Y grito que a nadie le importa, deseando que alguien venga y me diga lo equivocado que estoy. ¿Me ha tratado bien el boxeo? Howard, ¿te ha tratado bien a ti?”

Howard, the strangest thing
Has happened lately
When I take a good swing
And all my dreams
They pivot and slip
I drop my fists and they’re back
Laughing Howard
My intention’s become not to lose what I’ve won
Ambition has given way to desperation and I
Lost the fight from my eyes

Boxing’s been good to me, Howard
Now I’m old, you’re growing old
The whole time we knew
In a couple of years I’d be through
Has boxing been good to you?

Howard, I confess I’m scared and lonely and tired
They seem to think I’m made of clay
Another day, not cut out for this
I just want to say, I say

Well sometimes I punch myself as hard as I can
Yelling nobody cares hoping someone will tell me how
Wrong I am

Has boxing been good
Has boxing been good to you?

Rock & Ring II: Lou Bizzarro

5492869392_d6828c8546_b

Luigi Lou Bizzarro es un ex boxeador nacido en agosto de 1948 en Marcianise, una pequeña ciudad de la región italiana de la Campania que entonces tenía apenas veinte mil habitantes. Eran años muy duros en Europa, más aún en los países derrotados en la Segunda Gran Guerra, así que el pequeño Luigi emigró con su familia a los Estados Unidos. En concreto, a Erie, una población industrial de Pensilvania a orillas del lago del mismo nombre. Allí se estrenó Bizzarro como boxeador profesional cuando tenía tan sólo 16 años (eran, insisto, otros tiempos). Lou ganó a los puntos aquella pelea. Su hoja de servicios, 31 victorias, 9 de ellas por KO, por tan sólo 2 derrotas, hace intuir un triunfador. Pero en realidad es por uno de esos dos únicos combates que perdió por lo que ocupa un (discreto) lugar en la historia de este deporte.

200px-Lou_Bizzarro
Tras 22 triunfos consecutivos en una década de carrera, a Lou Bizzarro se le presentó con 27 años la oportunidad de su vida: el título mundial de los pesos ligeros, que ostentaba Roberto Durán, legendario boxeador panameño conocido popularmente como Manos de Piedra (ya se imaginan por qué). Durán viajó a Pensilvania para poner en juego su cinturón de campeón en casa de Bizzarro. Y aquel 23 de mayo de 1976, Erie se paralizó en apoyo de su hijo adoptivo, algo así como la versión real de Rocky Balboa (personaje que saltó a las pantallas aquel mismo año): escaso de técnica, todo pundonor. Lo que se suele denominar un fajador.

1105891627


Y vaya si se fajó aquella noche el hasta entonces invicto aspirante. Cinco mil vecinos suyos que llenaban el County Field House asistieron a un brutal castigo por parte de Manos de Piedra, que se prolongó durante 14 interminables asaltos. Hasta que, sobre la campana que lo mandaba al rincón por última vez antes del envite decisivo, Lou, que ya había besado la lona varias veces a lo largo de la pelea, fue zarandeado por su oponente hasta caer como un muñeco de trapo. Tuvo que ser el árbitro quien decretase el KO técnico, porque, naturalmente, Luigi Bizzarro volvió a levantarse. A tiempo. Para seguir luchando.

285991IEEr7qB

lou

Hoy en día, Lou dirige un gimnasio que lleva su nombre en el que entrena a su nieto Anthony. En Erie, de donde nunca se han marchado los Bizzarro, dicen que va para figura.

29400933E

AR-305099915

En 1990, Andrés Calamaro (que con toda probabilidad vio aquel célebre combate por la televisión cuando era un adolescente) escribió esta canción en homenaje al “campeón sin corona”. No vio la luz hasta que en 1993 editó el primer volumen de sus Grabaciones Encontradas: “… Y América bizarra se divide en dos: el gran sector que ni se enteró y los interesados por el perdedor, que son dos… tal vez nosotros dos…”

Lou Bizarro perdió por K.O.,
con Roberto, Mano de Piedra Durán.
Y su hermano bizarro invade el escenario
para rescatar a Lou.

Lou Bizarro quedó muy mal,
pero llevó manjares a su hogar
que no pudo ni probar,
que no pudo ni probar.

Esta es la historia que nadie contó,
la historia de otro boxeador que perdió.
Esta noche América bizarra lamentó
la caída de un campeón sin corona.

Y Mano de Piedra ni se enteró,
si Lou Bizarro se levantó.
Porque alguien en el ringside le encaró,
creo que algo le gritó en español.

Y América bizarra se divide en dos,
el gran sector que ni se enteró
y los interesados por el perdedor,
que son dos, tal vez nosotros dos.
Tal vez nosotros.

Lou Bizarro perdió por K.O.,
fue en el primer o en el segundo round.
Un fallo que nadie protestó,
un hombre ganó, otro hombre perdió.

En casa de Lou, mamá Lou lloró,
pero el cuñado la apuesta ganó,
la hermana de Bizarro aprieta su pañuelo
bordado en Sicilia por un bisabuelo.

Esta no es la historia de Lou solamente,
es casi toda simultáneamente,
son 10 segundos de un hombre común
que en la lona se cayó, y en ese caso la pelea perdió.
Y en ese caso la pelea perdió.

Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou,
Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou.
Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou,
Mamá Lou, papá Lou.

No quiero ser Binsen, No quiero ser Binsen,
no quiero ser Van Gogh, no quiero ser Van Gogh.
No quiero ser Tyson, no quiero ser Tyson,
Tyson en Japón, Tyson en Japón.

Porque un campeón a veces cae,
un campeón también cae.
Porque un campeón a veces cae,
un campeón también cae.

Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou,
Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou.
Mamá Lou, papá Lou, sister Lou, Lou, Lou,
Mamá Lou, papá Lou, Sister Lou.

Lou Bizarro perdió por K.O.,
con Roberto, Mano de Piedra Durán.
Y su hermano bizarro invade el escenario
para rescatar a Lou.

Lou Bizarro quedó muy, muy mal,
pero llevó manjares a su hogar
que no pudo ni probar,
no pudo ni masticar.

Esta es la historia que nadie contó,
la historia de otro boxeador que perdió.
Esta noche América bizarra lamentó
la caída de un campeón sin corona.
La caída de un campeón sin corona.

Mano de Piedra ni se enteró,
si Lou Bizarro se levantó.
Porque alguien en el ringside le encaró,
creo que algo le gritó en español.

Y América bizarra se divide en dos,
el gran sector que ni se enteró
y los interesados por el perdedor,
que son dos, tal vez nosotros dos.
Tal vez nosotros.

Lou Bizarro perdió por K.O.,
fue en el primer o en el segundo round.
Un fallo que nadie protestó,
un hombre ganó, otro hombre perdió.

En casa de Lou, mamá Lou lloró,
pero el cuñado la apuesta ganó,
la hermana de Bizarro aprieta su pañuelo
bordado en Sicilia por un bisabuelo.

Esta no es la historia de Lou solamente,
es casi toda simultáneamente,
son 10 segundos de un hombre común
que en la lona cayó, y en ese caso la pelea perdió.
Y en ese caso la pelea perdió.

No quiero ser Binsen, No quiero ser Binsen,
no quiero ser Van Gogh, no quiero ser Van Gogh.
No quiero ser Tyson, no quiero ser Tyson,
Tyson en Japón, Tyson en Japón.
Tyson en Japón, Tyson en Japón.

Porque un campeón a veces cae,
un campeón también cae.
Porque un campeón a veces cae,
un campeón.

Rock & Ring: Boom Boom Mancini

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

FUENTE: WIKIPEDIA

Raymond Michael Mancini es un ex boxeador de ascendencia italiana nacido en un pequeño pueblo de Ohio en 1961. Decidió asumir el sobrenombre de Boom Boom en honor a su padre, Lenny, cuya prometedora carrera sobre el ring se vio truncada a causa de las heridas que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial. Ray Mancini tenía que haber sido uno de los grandes animadores de la última edad de oro del boxeo. Su poderosa pegada y su estilo agresivo le permitieron coronarse campeón mundial de los pesos ligeros el 8 de mayo de 1982, con 21 años recién cumplidos, tras noquear al defensor del título, el californiano Arturo Frias, en el primer asalto.

325px-Mancini-Frias_164130868

boxrec.com


Pero la carrera de Boom Boom Mancini está teñida de tragedia. Apenas seis meses después, el 13 de noviembre, Ray puso en juego su cinturón frente al surcoreano Duk-Koo Kim, que llegó a Las Vegas pasado de peso y tuvo que apurar hasta el último instante para que el combate se pudiese celebrar. Tras catorce dramáticos asaltos, Boom Boom Mancini se alzó vencedor por KO técnico. Pero segundos después de pararse la pelea, el aspirante cayó desplomado y entró en coma a consecuencia de una hemorragia cerebral que finalmente le provocó la muerte cuatro días más tarde. Mancini viajó a Corea para asistir al funeral de su contrincante, cuya madre se suicidó a los pocos meses. El árbitro del fatídico combate, Richard Green, hizo lo mismo en julio de 1983. Para entonces, Ray apenas podía soportar que lo parasen por la calle para preguntarle una vez más si era “el que había matado a Duk Koo Kim”.

mancini-jp3-superJumbo

izquierdazo.com

Pese a que cayó en una profunda depresión, ganó sus seis siguientes peleas, cuatro de ellas con el título mundial de los ligeros en juego. En la séptima, celebrada en Búfalo, Nueva York, perdió por KO técnico en el décimo cuarto asalto ante Livingstone Bramble, que lo mandó a pasar la noche al hospital, de donde salió con 71 puntos de sutura alrededor de un ojo. A los 24 años, Boom Boom Mancini dijo basta y colgó los guantes.

1401x1401sr


Warren Zevon, uno de los grandes malditos del rock, le dedicó esta canción en su álbum Sentimental Hygiene de 1987: “Hicieron juicios hipócritas tras lo sucedido, pero el juego consiste en encajar los golpes y tratar de devolverlos…”

 

Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon
Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon

From Youngstown, Ohio, Ray “Boom Boom” Mancini
A lightweight contender, like father like son
He fought for the title with Frias in Vegas
And he put him away in round number one

Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon
Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon

When Alexis Arguello gave Boom Boom a beating
Seven weeks later he was back in the ring
Some have the speed and the right combinations
If you can’t take the punches it don’t mean a thing

Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon
Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon

When they asked him who was responsible
For the death of Du Koo Kim
He said, “Someone should have stopped the fight, and told me it was him.”
They made hypocrite judgments after the fact
But the name of the game is be hit and hit back

Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon
Hurry home early – hurry on home
Boom Boom Mancini’s fighting Bobby Chacon